Luego de varios minutos de conducción ininterrumpida, el hombre le indica a Adriano que gire a la derecha, adentrándose a una zona industria que lucía completamente abandonada, al menos a esas horas de la tarde.
—¿Estás seguro de que es por aquí? —preguntó Gianina, sintiendo que la ansiedad se instalaba en su pecho.
Aquello no tenía buena pinta. ¿Dónde diablos estaban yendo?
—Sí, es por aquí. He estado investigando la zona y creo que están aquí, estoy seguro de que están aquí.
—Espera, ¿crees o