Dos meses después de la propuesta.
El sol caía con fuerza sobre la playa, haciendo que la arena blanca brillara bajo los pies descalzos de la familia Messina. El sonido de las olas rompiendo en la orilla creaba una sinfonía suave, y la brisa marina acariciaba los rostros bronceados de Adriano, Gianina y los niños. Era un día perfecto. Después de meses de tormentas internas, traiciones que habían dejado cicatrices profundas y un dolor que parecía imposible de superar, la calma había llegado, y