Un mes después.
El sol se alzaba lentamente, proyectando un suave resplandor sobre los edificios que delineaban el horizonte. En el corazón de la ciudad, la sede central de la petrolera Messina se alzaba con su imponente fachada de cristal, reflejando modernidad a la par que los años de historia y el legado familiar que sostenía. Sin embargo, entre sus paredes, el ambiente era tenso. Había pasado un mes desde el juicio de Antonio, Sarah y Alessio, y, después de tanto tiempo de traiciones, mani