—Tiene más sentido del que crees, querido agente —murmuró Antonio, mirando como si pudiera ver a su antiguo amigo—. Adriano siempre fue el hijo perfecto, el preferido de Messina, y nunca tuvo que sufrir lo que yo sufrí por culpa de su padre. Él me quitó todo lo que tenía, la empresa que mi padre había construido, todo lo que nos pertenecía. Por eso yo quería asegurarme de que Adriano sintiera lo que era perder lo que más te importa.
Adriano, al otro lado del vidrio, inspiró profundamente y entr