VARIAS HORAS MÁS TARDE.
Al llegar a un aeropuerto privado, ubicado en Galicia. Al menos, eso le indicaba el GPS a Gianina, quien, tras las evasivas de Adriano por decirle a dónde, específicamente, aterrizarían, había seguido el viaje por su móvil, gracias a que el jet contaba con conexión WiFi.
—¿Por qué Galicia? —preguntó Gianina en cuanto aterrizaron.
Adriano suspiró.
—Mi abuela, por parte de mi padre, era gallega. Ella fue la que nos heredó la propiedad a la que vamos. Está en las montañas,