Traición al descubierto
El amanecer en Londres era un lienzo gris, cubierto de nubes pesadas que se cernían sobre la ciudad como presagios. En su departamento, Sophie estaba sentada al borde del sofá, los dedos crispados en torno al teléfono que acababa de bajar lentamente, como si el peso de aquella llamada pudiera romperle los huesos.
La voz grave de Margaret Hale, una de las socias más antiguas de Evans Studio, aún resonaba en su mente, cada palabra como un martillazo seco.
—“Sophie, Mateo S