Luego de unos minutos de bajar al infierno, llorar desconsoladamente a moco suelto y sentirse por completo un idiota miserable, James se deshizo del sentimiento de culpabilidad que estaba experimentando y se enfocó que averiguar qué era lo que estaba realmente sucediendo con la nueva niñera y qué exactamente había presenciado la señorita Evangeline para desenmarañar ese asunto.
Primero conversó con Benedict para que lo apoyara, puesto que debían dar la velada por terminada, era incapaz de conti