El susto que James se llevó al escuchar las botellas romperse contra el piso fue algo que no pudo prever, para su gran alivio y consuelo era la señorita Evangeline quien sostenía a John en brazos y a la joven parecía que no le importaba el estruendoso llanto que el niño había iniciado, se acercó a ellos lo más rápido que pudo, tras cerciorarse que su hijo estaba por completo sano y salvo, y que la señorita Penny Floyd lo tomó en brazos para llevarlo a cambiar de ropas, su preocupación cambió de