‒ Yo realmente esperaba que nos invitaran al cumpleaños de Lord Biraynolds ‒ dijo Amelia entrando a su habitación esa mañana sin siquiera tocar la puerta antes de pasar. Suspiró y se sentó sobre el colchón con gran aflicción, como si sintiera una gran decepción.
‒ ¿Y cuándo es? ‒ preguntó Evangeline confundida desde el tocador, pues estaba en la tarea de peinar sus rizos rebeldes. No es como si quisiera realmente saber esa información, pero era consciente de que su prima lo sabía todo acerca de