‒ Mis más sinceras felicitaciones para su hermano, Lord Biraynolds, milord ‒ dijo Evangeline porque realmente no sabía qué decir, estaba pisando el camino con la punta del zapato, quería echar a correr antes de que se topara con el Conde de Blakewells.
‒ Se las puede dar usted misma en persona, no están muy lejos de aquí ‒ mencionó el Barón de Beckmoore girando la cabeza a los alrededores en busca de su familia ‒ ¿vamos? ‒ preguntó ofreciéndole el brazo.
‒ ¿A dónde? ‒ preguntó confundida, esa e