Los dos nos dirigimos hacia donde estaban los ascensores para subir a la planta donde estaban los despachos de Aaron y Mario. Antes de llegar a la planta, Mario me empujó hacia una de las paredes, poniéndose Mario detrás de mí.
—- Me encanta tu perfume, me tienes loco mi preciosa amante — me dijo.
—- Déjame tranquila por favor, nos puede ver alguien de la empresa — le conteste
Faltaba un piso para llegar cuando Mario sacó del bolsillo de su chaqueta un pequeño spray, me quede mirándolo cuando d