Al dia siguiente me desperté sintiendo algo suave rozándome los labios, abri los ojos viendo a Mario delante de mi desnudo mirandome mientras sonreía.
— ¿Quieres desayunar? abre tu apetitosa y caliente boca, voy a darte tu ración de leche para que desayunes— me dijo viendo delante de mí su duro miembro.
—- Eres asqueroso, sueltame ya por favor Mario — le rogué.
—- Solo una de tus manos, la que necesitas para ayudarte a mamarla —- me dijo.
—- No pienso hacerlo, si te acercas más de un mordisco