CAPÍTULO 6
«¡Tienes que ayudarme! No va a pasar nada, puedes hacerlo…»
Sydney sollozó, invadida por un dolor de cabeza indescriptible. Se hundió en la seguridad de los brazos que la rodeaban, en su esfuerzo por escapar de la pesadilla.
Recuperó la lucidez al escuchar la suave voz que parecía ser un eco. Salvatore, inclinado sobre una rodilla, sostenía su cuerpo tembloroso entre sus brazos. Su asombrada expresión era una mezcla de desolación y gentileza, mientras la acariciaba con ternura, en un