CAPÍTULO 3
Sydney se encogió ante la condena que había en el escrutinio amenazador de su esposo.
—¡Qué absurdo! ¡Eres un tonto, Rick! Tú deberías conocerla mejor que la mayoría de los hombres con los que se ha acostado. Deberías comprender que mi dulce y pequeña esposa sabe con exactitud lo que hace, en todo momento. El destino que lleva puede ser un secreto absoluto para el resto del mundo, pero ella sabe siempre hacia dónde va.
Rick se estremeció ante el desprecio que revelaba su voz, pero gu