CAPÍTULO 10
Despertó al sentir la mano de su marido en el hombro, él, la sacudió ligeramente.
—¡Despierta, Sydney! Es hora de levantarse.
—No, tengo sueño, un poco más, ¿Sí?—contestó somnolienta, pero, de pronto, recordó los sucesos de la noche anterior y abrió los ojos. Se sentía turbada por su comportamiento.
—. ¿Qué hora es? —preguntó, al ver que estaban encendidas las lámparas y afuera estaba oscuro.
—Ya te dije… hora de levantarse. Date prisa porque quiero desayunar dentro de quince minuto