Capítulo ciento sesenta: Algo sale a la luz.
—Por favor, Rebecca; déjanos ir—le supliqué sentada en ese viejo colchón con Aurora a mi lado, pero ella se ríe de forma tenebrosa.
— Ustedes dos no saldrán de aquí hasta que yo lo diga— nos avienta agua a las dos, mojándonos por sexta vez en lo que va del día.
Aurora no soporta más y rompe en llanto, esto molesta a mi madre aún más, tanto que se acerca a ella y le da un golpe en el rostro.
— ¡Cállate, m*****a niña, estás aquí por haberte atrevido a declarar en mi contra! — le grita y en