Capítulo ciento sesenta y uno: Presos del miedo.
Después de lo ocurrido, ambas mantenemos la esperanza de que alguien nos encuentre pronto y ninguna de las dos se atreve a llevarle la contraria a Rebecca que ahora está peor que antes, pues perdió la poca cordura que le quedaba. La maldad que la carcome es tan grande, que llevamos mucho rato escuchando cómo habla sola, insulta y pelea con alguien que solo existe en su propia mente.
Cuando volvió a entrar en la habitación, yo estaba con contracciones y apenas podía moverme. Llevaba así desde