Jesua se alejó dándome paso para que entre, pero; como notó que mis piernas eran un poco torpes, me ayudó a llegar y sentarme en el sillón. Cuando se puso a hablar por teléfono, supe que hablaba con Luca por su tono de vos.
—hola corazón, ¿qué pasa?
— Flaquito está Fer en casa— le dijo con calma,
— ¿Y eso?, ¿ella está bien?
— No, esta ebria, bue muy ebria— le comentó observándome de reojo,
— Bueno, no dejes que se vaya de casa así, yo en tres horas voy para ahí.
— Bueno, flaquito t