Capítulo ciento tres: Un quiebre.
Luego de tomar un café con Luca, me digno a ir a mi apartamento, entro en el ascensor con los pelos enredados, el pijama de Luca puesto y con mis cosas en mis brazos, el ascensor se detiene y choco con los ojos de mi padre que levanta una ceja al verme así.
— No digas nada— le aclaro entrando en el apartamento.
Steven se apresura a mi encuentro,
— Hola mi sol, estaba preocupado— me dice con tristeza,
— No deberías, dormí con Luca — le contesté a lo que él, se atragantó con su saliva a