Capítulo ciento cuarenta: Confirmando su traición.
— Eh Matt, ¿y si en una de esas te enteras de algo turbio? — Dilan me toma el pelo mientras viene y se sienta con nosotros,
— No bromees con eso— le digo frunciendo un poco el ceño,
— Bueno, no es para que te lo tomes a mal, aparte de eso, ¿qué? Ni que ella pudiera engañarte, está loca; pero te ama— argumenta y las risotadas de Renata comienzan,
— Que va loca no, lo que esta es totalmente insegura— añade y luego me pega un tate quieto en la cabeza,
— Y tú, porque dejas que te trate así