Capítulo noventa y nueve: Una segunda boda
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Thalia no podía creer que aquella explanada verde que tanto había admirado el día anterior estaba ahora un panorama como aquel.
Se llevó las manos a la boca completamente asombrada y se le cayó la sábana al suelo.
—¡Mamá...! —los niños gritaron al verla.
—Oh, Dios.
—¿Se te perdió la lopa mamá? —preguntó Owen de repente con su carita inocente.
—Estaban haciendo cosas de adultos, ¿a qué sí? —los señaló Olivia en