Capítulo noventa y tres: Te equivocaste, pequeña
Thalia sudaba y lloriqueba en silencio mientras observaba como cada vez era más corta la distancia que la separaba de abrir la puerta de la habitación y descubrir que las risas qje se oían desde fuera eran de Marcia y Praxis.
Mientra ella dormía en una habitación de hotel con su hijos, él metía a su amante en su propia cama.
¡Menudo capullo!
Tomó el pomo de la puerta entre sus dedos y con las lágrimas empezando a salir de sus ojos los vió,