Capítulo noventa y dos: Mi hermano, mi protector
Durante todo el camino de retorno a casa Thalia se cuestionaba a sí misma cómo era posible que hubiese confiado tanto en que las cosas podían haber sido diferentes cuando sabía perfectamente que la vida nunca le había puesto nada fácil.
Nunca se sintió tan sola como en ese momento en que sin poder explicar nada porque no había hecho ninguna pregunta, Praxis se fue y la dejó allí con sus miserias haciendo fila en el campo de tiro para vaciar sus