Capítulo cuarenta y cinco. No merezco tu amor
—¿Sabes? —comentó Athos de repente, mientras acariciaba el vientre desnudo se su esposa después de hacerla suya una vez más —. Yo al principio estaba tan empeñado en destruirme a mí mismo que no quise pensar que también te destruiría a ti si te llevaba conmigo. Iba a decirte que podríamos ser los padres de Nyan, o compañeros, hasta socios, que no habría sentimientos entre nosotros porque… temía querer más. Y entonces tú dijiste que me querías.
—At