Capítulo treinta y uno. Somos una familia
Athos amaba con locura casi enferma a su madre. Desde muy pequeño había necesitado tenerla de vuelta a su vida y eso creó mellas imborrables en él pero tenerla de regreso justo cuando se enamora y se vuelve padre teniéndola de parte de sus mayores enemigos, era mucho para él. Por más que quisiera no podía posicionarse de su lado. Era imposible.
—No puede ser cierto —Magda Stratos alucinaba con lo que acababa de escuchar —. ¿Cómo pudiste hijo mío? Sabí