Capítulo 3.Un favor por otro
Una mujer vestida de ejecutiva guío a Lily por un pasillo y luego abrió otra puerta que daba paso a lo que parecía el despacho principal del edificio y un hombre se levantó de un salto del escritorio.
Lily se sintió tan horrorizada al reconocerlo que se quedó petrificada en el umbral y lo miró consternada. Su optimismo natural se evaporó como si alguien muy cruel la hubiera pinchado con un alfiler para desinflarla. Era Athos Stratos, no su hermano Praxis. Y esa era