Capítulo veintiséis. Tu placer, mi delirio.
La boca de Britney se encontró con la de Owen , ambas hambrientas. Sentados de nuevo en la cama, las manos de ella recorrieron su espalda desnuda mientras él se las arreglaba para quitarse la ropa que le quedaba y así ser los dos libres de explorar en el anonimato de la noche. Britney nunca había experimentado un abandono similar. Mientras la besaba ella buscó los pezones. Estaban tan duros como los de ella. Trató de imitar el movimiento con que él la