Capítulo 24. Era virgen
Todo parecía insignificante cuando Praxis tenía a Thalia en sus brazos, el vaporoso vestido envolviéndolos al moverse, como flecos de ese mismo sueño que siempre parecía tener cuando ella estaba cerca.
No podía ser verdad. Aun así, lo atormentaba.
Cuando había levantado la vista en el altar y visto a Thalia acercarse a él, de blanco entre las ruinas de la vieja capilla, con un ramo de flores en las manos y el sol por todo su rostro, ese mismo sueño que le despertaba a me