Capítulo Uno: Deberíamos casarnos
—Creo que deberíamos casarnos.
Gael Rutherford se atragantó con la cerveza y, dejando la botella sobre la barra del bar, empezó a toser mientras miraba a la mujer que había estado a punto de matarlo con cuatro palabras.
Aunque ella merecía la pena.
Su pelo era casi tan negro como el de él, sus ojos de un azul más claro que el suyo. Tenía los pómulos altos, las cejas arqueadas y una expresión de fiera determinación.
Llevaba un vestido de verano en