En su opinión, Maya solo servía para actuar como sirvienta en esa casa.
Hilda ya le había contado lo ocurrido con el jugo.
Poco después, Maya regresó con una taza en la mano izquierda y una tetera de barro violeta en la derecha.
—¿Le pusiste té? —preguntó Judy—. Solo quiero agua.
Maya se sentó frente a ella.
—Le agregué un poco de sal. Beber agua con sal en ayunas es bueno para la salud. Además, es mejor si es caliente.
Judy conocía ese remedio, pero frunció el ceño.
—¿Y por qué sería mejor que