Tenía que haber otras personas allí.
Era el momento perfecto para que ella apareciera. Después de todo, podrían usarla como puente una vez más.
Tal vez no era mala idea ir solo a observar.
Si conocía bien a su enemigo… también se conocía a sí misma. Y al final, la decisión de cuándo destruir ese puente seguía estando en sus manos.
—Lo sé. Iré cuando llegue el momento —aceptó Maya.
Después de colgar, algo cruzó por su mente.
¿Un bar?
Si recordaba bien, estaba en la lista negra de todos los bares