—Está muerta y no hay forma de que podamos salvarla. Espero que puedas calmarte —dijo el socorrista.
¿Calmarse?
Maya sintió que el mundo entero daba vueltas. No podía creer lo que estaba ocurriendo frente a ella.
¿Cómo podía haber muerto la Sra. Fine? ¿Cómo era posible?
¡No podía creerlo!
La Sra. Fine incluso la había llamado hacía apenas un rato. ¿Cómo podía haber sucedido todo en un abrir y cerrar de ojos?
¡No podía terminar así!
Maya se tambaleó hacia adelante, queriendo comprobar por sí mis