—Maya, ¿por qué tienes los labios tan rojos e hinchados?
Maya entrecerró los ojos con naturalidad.
—Comí algo picante.
—¿Desayunaste picante? ¡Eso sí que es intenso!
Maya se quedó sin palabras.
El beso en el coche había sido demasiado feroz. Cada vez que Alexander la besaba con esa intensidad, sus labios quedaban irreconocibles…
La señora Fine estaba sentada sola en la mesa de café exterior, mirando a lo lejos el parque de diversiones en construcción.
Estaba casi terminado.
Pronto los niños pod