Los testimonios de las tres mujeres llegaron impresos a la firma el jueves por la mañana.
Bruno los había transcrito a partir de las declaraciones grabadas, con la precisión legal de quien sabe que un documento tiene que ser preciso antes de ser poderoso. Cuatro páginas por testimonio. Doce páginas en total.
Álvaro las leyó en su despacho con la puerta cerrada.
Nadie supo exactamente cuándo empezó a leerlas. A las nueve y media la puerta estaba cerrada. A las dos de la tarde seguía cerrada. A l