La reunión fue un miércoles a las seis de la tarde en la sede de la Fundación Valentina Valdés.
No en una sala de reuniones con agua y bolígrafos en la mesa. En el espacio principal: el mismo local de Lavapiés con las sillas dispuestas en círculo y la luz de la tarde entrando por las ventanas del fondo.
Alejandra Duarte llegó desde Barcelona en el primer tren de la mañana. Treinta y ocho años, pelo corto, ropa de arquitecta que no necesita aprobación: cómoda, funcional, sin concesiones decorati