Mundo ficciónIniciar sesiónEl piso de Lavapiés olía a pino y a medicamento y a algo más que Laura no podía nombrar pero que reconocía.
No era el olor de la enfermedad, aunque la enfermedad estuviera ahí. Era el olor de los espacios donde alguien ha vivido mucho tiempo y que guardan esa presencia en las paredes,







