La postal llegó desde Lisboa un miércoles.
No un correo electrónico. Una postal de verdad, de cartulina, con el sello de correos portugueses en la esquina superior derecha y la letra de Santi, que no había cambiado desde que aprendió a escribir en el colegio porque Santi era el tipo de persona cuya caligrafía se decide pronto y que no cambia después porque no hay razón para cambiarla.
Dos líneas en el frente.
Nos casamos el 12. Si quieres venir, aquí estamos.
Y el nombre al final, como firma:
S