Mundo ficciónIniciar sesiónLa consulta de la Dra. Rivas olía a madera y a algo vagamente vegetal, una mezcla de papel y eucalipto, que no se parecía a ningún otro despacho de Madrid.
Laura llegó doce minutos antes de la hora acordada.
No había dormido. Lo sabía por la textura de los pensamientos, demasiado afilados para ser los de alguien descansado, y por la presión sorda que llevaba instalada detrás de los ojos desde las







