La carta la escribió un lunes por la mañana.
No porque fuera el momento planeado. Porque los lunes por la mañana tenían esa textura específica de los comienzos donde todo parece posible antes de que la semana empiece a acumular su propio peso.
Los niños estaban en el colegio. Álvaro en la firma. El piso de Chamberí quieto con ese silencio que solo existe cuando se han ido todos los que llenan los espacios con ruido.
Laura abrió el cuaderno.
No el diario habitual. Otro cuaderno, uno nuevo, que h