Las semanas que siguieron a la firma de la custodia tuvieron una textura diferente.
No porque ocurriera algo dramático. Sino porque la ausencia de guerra produce un tipo de quietud que al principio cuesta reconocer porque uno lleva tanto tiempo en tensión que la calma parece un error.
Laura y Álvaro tuvieron cenas. Llamadas nocturnas que empezaban con algo de la firma y que terminaban en otra cosa sin que nadie hubiera planeado que terminaran en otra cosa. Paseos sin los niños los martes por la