Bruno presentó la solicitud de custodia compartida definitiva un lunes a primera hora.
No fue una sorpresa para la jueza Montero. La jueza Montero llevaba meses observando el proceso: los informes de la Dra. Rivas, la evolución de Santi, la estabilidad creciente de las visitas, la custodia provisional que había funcionado sin incidentes. La solicitud era la consecuencia lógica de lo que ya existía.
Tardó cuatro días en resolverla.
No porque el caso fuera complicado. Sino porque la jueza Montero