Al segundo día sin noticias, Álvaro presentó la denuncia de desaparición.
No porque creyera que Carmen estaba en peligro. Sino porque sin denuncia formal no había rastro policial. Y sin rastro policial no había manera de saber qué estaba haciendo Carmen con el tiempo que nadie controlaba.
La policía rastreó su tarjeta de crédito.
Último uso: una gasolinera en la A-7, dirección sur, a las ocho y cincuenta y cinco minutos de la noche que desapareció. Combustible para el coche. Un café. Sin más op