El sábado empezó con sol.
No ese sol tibio e indeciso de las primeras semanas de primavera sino ya algo más decidido, del tipo que hace que la gente saque chaquetas más ligeras y que los parques se llenen a una hora que en febrero habría estado vacía.
Álvaro propuso la sierra.
No como cita romántica. Como lo que era: dos padres con dos hijos en un coche camino de un monte a media hora de Madrid para hacer una excursión que los niños habían pedido desde que Santi había visto un pájaro carpintero