La mañana encontró las cuatro imágenes en la pared.
Laura entró al despacho a las siete, antes del café, antes de que Álvaro bajara, antes de que el piso de Chamberí empezara a llenarse con los ruidos del día. No había planeado entrar tan temprano. No había despertado pensando en la foto ni en la pared ni en la manera en que una imagen podía cambiar el orden íntimo de una vida. Simplemente abrió los ojos, se quedó unos segundos mirando el techo y supo que tenía que ir allí. Fue el tipo de movim