Capítulo 9 —Detrás del mito
Narrador:
La mansión estaba en silencio. Aylin se acomodó en la cama, esperando que Roman viniera, pero el reloj avanzaba y él no aparecía. Finalmente se levantó, se colocó una bata ligera y se asomó por la ventana. Allí estaba él: Roman Adler, el Diablo, sentado en la banca del jardín, con los codos apoyados en las rodillas y la mirada perdida en la oscuridad. Aylin bajó sin hacer ruido, descalza, hasta que llegó a su lado. Roman levantó la vista apenas la vio y, sin