Capítulo 25 —Su guarida
Narrador:
Cuando volvieron al salón, Renzo no intentó acorralarla ni atraerla de golpe a su lado. Al contrario, le ofreció el brazo con una sonrisa medida, como todo un caballero, sin esa arrogancia inicial que tanto la había sacado de quicio.
—¿Bailamos otra vez? —preguntó con voz grave, pero esta vez sin imponerse, sino esperando su respuesta.
Sofía lo estudió unos segundos, como si buscara el truco escondido. Finalmente, asintió y apoyó la mano en su brazo. En la pista