Capítulo 104 —Una película de zombies
Narrador:
Renzo llegó puntual. El sonido de sus pasos resonaba en el mármol, demasiado fuerte, delatanto lo nervioso que estaba. La mucama lo condujo hasta el despacho de Eros.
—¿Desea un café, señor Santini? —preguntó ella con cortesía.
—No, gracias —respondió él con voz seca. Ni siquiera podría tragarlo; los nervios le atenazaban la garganta.
Se quedó de pie, caminando de un lado a otro, con las manos crispadas a los costados de su cuerpo. El silencio del