La suite principal era un mundo de sombras y lujo sedoso. Isabella estaba de pie en el inmenso baño de mármol, con el vapor de la ducha de efecto lluvia enroscándose a su alrededor como un fantasma.
Se había lavado meticulosamente, y el agua caliente le escocía en la piel sensible y mordida de la cara interna de los muslos y en el tierno anillo de su ojo del culo. La evidencia física había sido eliminada, pero la sensación, el dolor profundo y hueco, el estiramiento fantasma y el calor persiste