La campaña de marketing se lanzó al amanecer. Las redes de Sloane explotaron. Promociones pagadas, videos cortos y sofisticados de su nuevo estudio de lujo (con su rostro sugerentemente oculto) y el provocativo eslogan: “La princesita consentida de papá. El gran debut de Luna Luxe. 9 PM EST”. Para el mediodía, su contador de seguidores subía a pasos agigantados. Para las 8 PM, se había duplicado.
El revuelo se sentía como un zumbido físico dentro del lujoso silencio de su nueva prisión. Sloane