El silencio flotó por la sala una milésima de segundo, en la que Edur veía incrédulo a Osiel, mientras que Otto se levantó del sofá cual resorte.
—No puedes estar hablando en serio. — recriminó el del medio a su hermano mayor.
—¿Crees que me tomaría a la ligera una situación como esta? — reprochó Osiel con los puños apretados, dejando en claro el malestar que le ocasionaba el decir aquello.
—Tu mayor deseo es ser padre. — murmuró aun aturdido Edur.
—No sabes qué es lo que puede ocasionar esto e